¿Qué es el VIH?
El VIH (virus de inmunodeficiencia humana) es el virus que causa el SIDA. Este virus puede ser transmitido de una persona a otra cuando sangre, semen o secreciones vaginales infectadas entran en contacto con las membranas mucosas* o lesiones en la piel de una persona no infectada. Las mujeres embarazadas, que tienen el virus, también pueden pasar el VIH a sus bebés durante el embarazo o el parto, así como durante la lactancia materna. Las personas con VIH tienen lo que se conoce como infección por el VIH. Algunas de estas personas contraerán el SIDA como resultado de esta infección.
¿Qué es el SIDA?
El término SIDA significa síndrome de inmunodeficiencia adquirida.
Adquirida quiere decir que la enfermedad no es hereditaria pero que se contrae después del nacimiento, mediante el contacto con un agente que causa la enfermedad (en este caso, el VIH).
Inmunodeficiencia quiere decir que la enfermedad se caracteriza por causar un debilitamiento del sistema inmunitario.
Síndrome hace referencia a un grupo de síntomas que indican o caracterizan colectivamente a una enfermedad. En el caso del SIDA, esto puede incluir la aparición de ciertas infecciones y cánceres, así como la disminución en el número de ciertas células en el sistema inmunitario de una persona.
El diagnóstico de SIDA lo hace un médico mediante el uso de criterios clínicos y de laboratorio específicos.
¿Cuál es la diferencia entre tener HIV y tener SIDA?
Los seres humanos están protegidos de las enfermedades por su sistema inmunológico.
Cuando entra un microbio, una bacteria o un virus al cuerpo humano, las células de defensa lo rodean y lo destruyen y así se cura de la enfermedad.
Si el sistema inmunológico o de defensa de una persona está fallando puede enfermarse cuando un microbio lo ataca
El SIDA es un conjunto de enfermedades que atacan el sistema inmunológico de las personas.
El SIDA es provocado por un virus llamado HIV o también VIH, que significa Virus de Inmunode-ficiencia Humana.
Cuando este virus entra en la sangre de una persona, ataca a los células de defensa y ya no pueden proteger al cuerpo de otras enferme-dades. Muchas veces el virus HIV queda inactivo, y la persona no tiene ningún síntoma de enfer-medad, aunque sí puede transmitir el virus a otras personas. Pero con el tiempo el virus HIV se activa, y empieza a reproducirse hasta dejar a la persona con muy pocas defensas. Si esto sucede, la persona empieza a estar enferma todo el tiempo, de muchas enfermedades contra las que el cuerpo no puede defenderse. Este conjunto de enfermedades es lo que se conoce como Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA).
Vías de Transmisión
Las vías de transmisión son tres:
Relaciones sexuales vaginales, anales u orales, heterosexuales u homosexuales sin protección. El paso del virus en las relaciones sexuales se realiza a través de las lesiones o heridas microscópicas que se producen durante la penetración y otras prácticas sexuales, por donde los fluidos de quien tiene el virus ingresan al cuerpo de la pareja.
El sexo oral es práctica de riesgo para el que pone la boca. Igualmente es aconsejable que se protejan los dos para evitar la transmisión de otras infecciones. Existen más probabilidades de transmisión de hombre a mujer que de forma contraria, lo cual no autoriza a despreciar este riesgo.
Vía sanguínea, por compartir jeringas para el uso de drogas o cualquier otro elemento cortante o punzante, o a través de la transfusión de sangre no controlada.
Transmisión perinatal, de madre a hijo durante el embarazo, el parto y la lactancia. La transmisión madre - hijo plantea el principal mecanismo de adquisición del sida para los niños. De no recibir adecuada atención médica, una madre HIV positiva tiene una chance sobre tres de dar a luz a un niño infectado.
Cómo no se transmite?
Tan importante como saber de qué manera se transmite el virus, es saber qué conductas o prácticas no lo hacen. Tener relaciones sexuales utilizando preservativos, un estornudo, la picadura de un mosquito, compartir la vajilla o los mismos servicios higiénicos, la depilación con cera, no transmiten el virus. La saliva, las lágrimas, el sudor, el aire y el agua, al igual que los alimentos no son vehículos de transmisión. Tampoco lo son el practicar deportes, besarnos, abrazarnos, darnos la mano, jugar, trabajar o estudiar, bañarnos en duchas o piscinas e intercambiarnos la ropa con personas que viven con HIV.
Quien recibe una transfusión de sangre debidamente controlada, no corre riesgos. La Ley Nacional de SIDA N° 23798, exige el control de toda sangre a transfundir. Todo procedimiento que incluya riesgo de corte o punción (pinchazo), debe ser efectuado con material descartable o esterilizado.
Análisis del HIV
El análisis de HIV es un análisis de sangre que detecta la presencia de anticuerpos al HIV. Esta prueba se llama ELISA y no es específica de la infección por HIV. Dado que la prueba de Elisa no es específica de la infección por HIV, su resultado debe ser confirmado con otras pruebas. Por ello, en caso de dar un resultado positivo, debe ser confirmada con otra prueba denominada Western Blot.
El cuerpo humano produce anticuerpos para luchar contra las enfermedades. En el caso del HIV, la presencia de anticuerpos demuestra que una persona está infectada, es decir, que el virus está presente en su cuerpo y que, de no tomar las precauciones correspondientes, puede transmitirlo a otras personas. Una persona que vive con HIV puede no presentar ningún síntoma. Estar infectado, no es lo mismo que tener SIDA.
Por lo tanto, hacerse un análisis de HIV es importante para saber si estás infectado, y, en ese caso, tener en cuenta que podés transmitir el virus a otros. También es importante para recibir ayuda médica, pues existen tratamientos con distintas drogas para retardar el desarrollo de la enfermedad y mejorar la calidad de vida. Y, por último, para evitar la transmisión al bebé en caso de embarazo.
El análisis de VIH es confidencial, rápido, simple y gratuito en todos los hospitales públicos.
Un resultado positivo significa:
Que se encuentran anticuerpos del HIV en tu sangre. Que tenés el virus de HIV. No significa que tengas SIDA. Que podés infectar a otra persona si mantenés relaciones sexuales sin protección (sin preservativo) o por contacto directo de sangre con sangre. Que debés protegerte siempre en tus relaciones sexuales para no correr riesgo de re-infección. Esto significa que debés evitar que el HIV vuelva a ingresar en tu organismo, ya que eso aumenta la posibilidad de contraer SIDA. Que podrás continuar con tus actividades cotidianas. Que en caso de quedar embarazada y no recibir la atención médica adecuada, podés transmitir el virus a tu bebe antes de nacer, durante el parto o al darle de mamar. En caso de no recibir atención médica en el embarazo o en el momento del parto, uno de cada tres bebes que nacen de una mujer infectada puede desarrollar SIDA.
Un resultado negativo significa:
Que no se encontraron anticuerpos al HIV en tu sangre. Para estar seguro del resultado de tu análisis debés esperar 3 meses después de la situación en la que pudiste haberte infectado. Siempre se recomienda hacer dos análisis para mayor seguridad en el caso del negativo.
Cualquiera sea su resultado
No tengas relaciones sexuales sin preservativos. Protegerse significa evitar que sangre, líquido preseminal, semen o fluido vaginal ingresen a tu cuerpo. Protegerse también significa no dejar que tu líquido preseminal, semen, sangre o fluido vaginal, ingresen en el cuerpo de otra persona. No dones sangre si pudiste haber estado en contacto con el HIV. Si consumís drogas, no compartas jeringas ni agujas.
Fuente: Fundación Huesped & CDC
MAS INFORMACION:
"PREGUNTE SIDA": 0800-3333-444 - Línea Abierta las 24 Hs.
Programa Provincial VIH-SIDA: 02966-425411 - Interno 2245 - de 08:00 a 16:00 Hs.